
Información sobre Bolos Serranos
El juego de los Bolos Serranos y el deporte del bolo Andaluz.
El Bolo Andaluz o juego de los Bolos Serranos es una de las más viejas tradiciones que aún perduran. Se trata de un juego muy arraigado en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, y en la actualidad está considerado como el único deporte autóctono de Andalucía. No hay demasiados datos sobre el origen de este deporte aunque distintas hipótesis lo sitúan en la Reconquista y otras durante la Edad Moderna (siglos XVI-XVII). La jerga del juego, con numerosos vocablos antiguos y ya en desuso en el castellano actual y los numerosos topónimos que aún se mantienen en la geografía serrana y que se refieren al juego y al lugar donde se practica -bolera o “bolea”- dan indicios de su origen añejo. En los archivos municipales de Orcera existe un documento, de finales del siglo XVIII, donde aparece el nombre de “bolea” refiriéndose a un lugar, siendo el documento más antiguo que se conoce referente a esta tradición. Tendría su época de mayor auge en la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, en un momento en el que se alcanza el máximo de población en estas sierras, su juego fue decayendo sobre todo a partir de los años 50-60 en el contexto de la emigración a Cataluña y País Vasco, hasta prácticamente desaparecer en las tres comarcas que conforman el Parque Natural.
A partir de los años 80 se empieza un proceso de recuperación hasta la actualidad, momento en el que se está extendiendo su juego a través de las competiciones programadas por los clubes, las fiestas locales, la Copa Diputación y el Circuito de la Federación. Existen 2 modalidades de juego, denominadas Valle y Alta montaña. Ambas modalidades tienen sección deportiva propia en la Federación Andaluza de Bolos. Desde la Federación Andaluza de Bolos se está haciendo un gran esfuerzo para darle a los bolos un estatus de deporte, al igual que se ha hecho con otras modalidades de bolos en España, para que esta joya etnográfica siga viva y la sigan practicando las generaciones venideras.
La singularidad de los bolos serranos radica en que, a diferencia de las modalidades más extendidas y conocidas, no se trata sólo de derribar los bolos, que aquí se llaman “mingos”, sino que se premia el lanzarlos lo más lejos posible tras el impacto con la bola. En el norte de España existen algunas modalidades que tienen el mismo objetivo y que reciben el nombre genérico de “pasabolo”. El valor de la jugada viene determinada por el lugar donde lleguen los mingos, que es determinada por unas líneas equidistantes y paralelas marcadas en el suelo, con una distancia entre ellas que oscila entre 6 y 10 metros la primera y entre 4 y 6 metros el resto. A esas líneas se les llaman rayas y cada una que se supere con el mingo el bolero obtiene 10 bolos en el valor de su tirada. El Campo de juego tiene unas dimensiones que varían en función del terreno en que se ubiquen y tiene forma rectangular alargada más o menos definida. Puede estar abierto, pero lo habitual es que quede delimitado por troncos, tableros o el talud de la ladera si está construido en cuesta. Aunque algunas boleras están construidas en terreno llano, lo normal es que presenten una pendiente ascendente, que en algunos casos superan el 20% de desnivel, con lo que se aprovecha la contrapendiente para reducir las dimensiones de la bolera, en un esfuerzo del serrano para adaptarse, como en todo, a la orografía predominante.
Los bolos se sitúan sobre un tablón de madera, a veces cubierto por una chapa de hierro para evitar el desgaste, con lo que se consigue un mayor impulso con el golpeo de la bola. Para que el jugador pueda lanzar ésta con la mayor fuerza posible la esfera tiene una asa hendida que se conoce como “agarraera” o “alambraura”, consistente en dos orificios: uno redondo, donde se introduce el pulgar, y el otro rectangular, para el resto de los dedos, que se unen en el interior de la bola o no dependiendo de las costumbres del lugar o la técnica de cada jugador. Tradicionalmente bola y mingos se han fabricado de madera, de encina o enebro principalmente, aunque en los últimos veinte años se ha impuesto el teflón, un material plástico de textura y densidad similares a las de las maderas nobles, pero mucho más resistentes al degaste y al impacto que éstas. Las bolas suelen tener un diámetro entre los 18 y los 21 centímetros y los bolos tienen una forma ovoide con una altura que oscila entre los 11 y los 14 centímetros actualmente, debido a los materiales actuales, aunque hace unos 40 años podían medir hasta una cuarta (20 cm.).
TEXTO de Jose Miguel Nieto.
Coordenadas: Latitud 37.91820111976663 Longitud: -3.0047607421875
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